TÉCNICA

Se utilizan endoscopios semirigidos de entre 0,9 y 1,30 mm de diámetro y 10-12 cm de distancia de trabajo, que poseen camisas deformables con tres canales: uno central para el endoscopio, otro para la irrigación con suero, que permite dilatar y ver dentro del conducto salival, y un tercero para introducir los instrumentos de trabajo.

Previamente se requiere la dilatación de la papila del conducto mediante sondas salivares y dilatadores de Bowman, ayudados de sistemas abrebocas y microscopio o gafas lupa. Este paso puede ser el más tedioso o incluso imposible en casos de papilas estenóticas o de difícil localización.

Para al tratamiento dentro del conducto se utilizan microfórceps para biopsias o tapones de moco ; dilatadores de balón para estenosis; cestas, para extraer la mayoría de cálculos menores de 3-4mm o sondas de láser Holmium Yag para fragmentar piedras mayores de 4-5 mm. Cuando ésto no es posible, la sialoendoscopia permite un abordaje intraoral más preciso, señalando donde está exactamente el sialolito.

A pesar de su aparente simplicidad, la sialoendoscopia es un procedimiento técnicamente difícil que requiere un aprendizaje organizado y secuencial (Marchal F. 2003). Una vez que esto se adquiere, las tasas de éxito para el diagnóstico, así como de intervención superan el 85%. (Dulguerov P. 2003; Nahlieli O. 2006; Marchal F. 2003).

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